Cristina Guadalupe

Profesora de Enseñanza Primaria

Siempre me ha gustado “narrar mi trabajo”

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Ahora está de moda (¡qué remedio!) pero hace algunos años, en las empresas, había personas muy valiosas que atesoraban sus conocimientos. Personas que a duras penas intercambiaban algunas palabras sobre su último proyecto. Personas que abiertamente te decían: “si lo comparto, cualquiera podrá hacerlo igual y ya no seré imprescindible”.

Pobrecitos

Estas personas no trabajaban utilizando la red corporativa. Guardaban sus ficheros en el disco duro de su ordenador. Eran expertos en “vender” su conocimiento sin mostrarlo, sin hacerlo explícito. Ellos sabían hacer las cosas, pero no te explicaban cómo.

Nunca

No entendían que el valor no estaba en ese modelo que seguramente ellos habían copiado de un gurú al que escucharon o leyeron, sino en su enfoque personal al explicarlo, al aplicarlo o difundirlo. El valor estaba en ellos.

Siempre me ha parecido que estaban equivocados y, aunque a algunos su estrategia parecía funcionarles, nunca hubiera aceptado que alguien pensara de mi lo que yo opinaba de ellos. A mí me gusta contar lo que hago, pedir opinión, completar mi visión con la visión de los otros. A mí me gusta aprender y me parece la única manera sensata de trabajar hoy. A mí me gusta también que otros utilicen mi experiencia como palanca para sus proyectos, para solucionar sus dudas y abordar problemas.

Pues bien, los tiempos han cambiado. No se trata de estrategias o de gustos. Ahora “narrar el trabajo” es una necesidad. Por eso voy a intentar daros algunas razones para que defendáis conmigo el Trabajar en Voz Alta (Working Out Loud, WOL):

1

El conocimiento está visible en la red. Los más sabios lo comparten minuto a minuto en las redes sociales. Cualquier persona en tu organización que tenga competencia digital y criteriotendrá acceso a él. Atesorar el tuyo es ridículo. En cambio, a todos nos importa tu visión personal sobre la aplicación de ese conocimiento en el trabajo real. Queremos saber qué hiciste ante un reto concreto y tu análisis de los resultados. Las buenas prácticas si fue un éxito y las lecciones aprendidas si hubo problemas.

2

Las cosas suceden deprisa ahora. Tienes que ser capaz de dar una respuesta rápida a las necesidades de los clientes, resolver con agilidad los problemas en los proyectos… Las personas que saben cómo hacerlo y comparten, son las que se hacen más visibles en la organización, las más valiosas. Se necesita gente dispuesta a aportar su experiencia para que todo fluya.

3

El aprendizaje es un activo personal y de empresa. Las personas aprendemos trabajando e interaccionando con otros. Establecer mecanismos para favorecer ese aprendizaje es una garantía de motivación en lo personal y de crecimiento y desarrollo organizacional.

4

El mundo es pequeño pero diverso. Tenemos que “entender lo local” si queremos ser globales. Necesitamos establecer un canal de comunicación con nuestros compañeros que trabajan en otros entornos. Que nos cuenten cómo funcionan allí las cosas. See More

EL TRABAJO: EN VOZ ALTA, POR FAVOR

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