Cristina Guadalupe

Profesora de Enseñanza Primaria


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¿Cuál es el futuro de las instituciones de educación superior?

¿Qué, para qué y por qué enseñamos?

co.labora.red

El pasado martes 27 de mayo tuve la suerte de participar en el I Encuentro de Innovación Académica organizado por el Instituto Europeo de Diseño (IED) en Madrid, dinamizando un taller de reflexión sobre el futuro de la enseñanza (el encuentro se completaba con otros dos talleres y dos días más de trabajo). Para situar los tres talleres y provocar el debate posterior, la jornada del martes arrancó con tres ponencias a cargo de Francisco Jarauta, Ángel Gabilondo y Pedro Moneo, una por cada uno de los talleres previstos.

Anarchy in science. Robbie Porter Anarchy in science. Robbie Porter

Provocación

Ángel Gabilondo fue el encargado de “provocar” el debate en el taller que me tocó dinamizar sobre el futuro de la enseñanza. Lo hizo con una gran ponencia (aquí alguna de sus ideas) en la que, citando a Deleuze, Heidegger y Foucault, nos propuso tres ejes alrededor de los cuales articular la discusión posterior.

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¿Qué es la inteligencia emocional?

 
¿Qué es la inteligencia emocional?

Os ofrecemos, por cortesía de Quees.la, una interesante entrada sobre inteligencia emocional y una infografía educativa con un gran interés pedagógico.

El enlace al artículo original es http://quees.la/inteligencia-emocional/. Esperamos que la encontréis tan interesante como nosotros.

La inteligencia emocional es un término acuñado por los  psicólogos Peter Salovey y John Mayer pertenecientes a la Universidad Yale en 1990 y difundida a todo el mundo por el psicólogo, periodista y filósofo Daniel Goleman en 1996 a través de su libro con el mismo nombre y en ingles “Emotional Intelligence”.

Pero, ¿qué es realmente este tipo de inteligencia? es la capacidad del individuo para identificar su propio estado emocional y gestionarlo de forma adecuado. En palabras del mismo Goleman “es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, la motivación, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental. Ellas configuran rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan indispensables para una buena y creativa adaptación social”.

Existen personas que parece que tengan un don especial aunque no destaquen por su inteligencia académica saben enfrentarse a los cambios en su vida a superar obstáculos y ver las dificultades de la vida como un reto. Estas personas viven bien con los demás y consigo mismas teniendo bien desarrolladas sus habilidades relacionadas con la inteligencia emocional.

Tradicionalmente la medición de la inteligencia y el teórico éxito futuro de las personas se ha basado en el llamado coeficiente intelectual (IQ) que mide el raciocinio lógico, habilidades matemáticas, especiales, la capacidad analítica, etc. Pero desde el estudio del concepto de la inteligencia emocional (IE) el éxito se ha demostrado que también depende en gran medida de la emocional.

Los dos tipos de inteligencia no son opuestos si no que son complementarios. Una persona con un alto coeficiente intelectual alto es analítica y lógica, es frío en la toma de decisiones y utiliza más el hemisferio izquierdo. Por otro lado un a persona con la inteligencia emocional alta se relaciona con facilidad con la gente, le gustan las ideas nuevas, es rápida, espontánea, cree en sus sensaciones, es cálida y utiliza más la parte derecha del cerebro.

La capacidad de cada persona para identificar y gestionar de manera adecuada su propio estado emocional es la clave para optimizar la inteligencia emocional. El desarrollo de esta habilidad afecta de una manera muy positiva a las personas que lo poseen ya que controlan y entienden sus impulsos y facilitan las relaciones con los demás.

Según el propio autor de libro la inteligencia emocional se puede organizar en cuanto a cinco competencias o capacidades fundamentales:

-Conocimiento de la emociones propias: Capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en que aparece. El conocimiento de las emociones por parte de estar personas les lleva a dirigir mejor sus vidas.

 

-Capacidad de controlar las emociones: Habilidad para controlar nuestros sentimientos y utilizarlos en el momento preciso. Ya que no podemos ni evitarlas ni elegirlas.

-Capacidad de motivarse: Saber utilizar el potencial existente en una mismo para conseguir resultados óptimo y no conformarse con la situación actual. Aumenta la productividad y eficacia de las personas.

-Reconocimiento de las emociones ajenas: saber ponerse en el lugar de los demás que se denomina empatía cuya capacidad principal reside en la detección de los sentimientos y pensamientos ajenos que no se hayan expresado verbalmente.

-Aprender a gestionar las relaciones: tener un trato adecuado con los demás, reconocer conflictos y saber solucionarlos.

 Toda la inteligencia emocional va encaminado al control de las emociones que no son otra cosa que impulsos a la acción. Las emociones se pueden se pueden conducir hacia el bien o el mal, se consciente de las emociones es el primer paso para no dejarse arrastrar por ellas.

Las emociones se dividen en primarias y secundarias:

Emociones primarias

1. Cólera: Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.

2. Alegría: Diversión, euforia, gratificación, bienestar, seguridad.

3. Miedo: Ansiedad, incertidumbre,
inseguridad.

4. Tristeza: Pena, soledad, pesimismo

Emociones secundarias

1. Amor.

2. Sorpresa.

3. Vergüenza.

4. Aversión.

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¿Cuándo escuchamos lo que tienen que decir los niños?.

La asamblea en la escuela

 
 
La asamblea en la escuela

Montse Poyatos maestra de educación primaria y pedagoga de corazón. La infancia y el aprendizaje  son objeto de su fascinación. La creatividad, la búsqueda de nuevos caminos y el respeto y amor a los niños son las bases de su pedagogía. Trabaja para ampliar los objetivos de la escuela más allá de los contenidos académicos.

En la escuela, pasan los niños la mayor parte de su tiempo. Durante horas y horas escuchan lo que los maestros dicen, opinan, cuentan, explican, enseñan… ¿Cuándo escuchamos lo que tienen que decir los niños?. La prisa de lo urgente hace que dejemos de lado a los verdaderos protagonistas del proceso educativo: los alumnos. Sí creamos contextos de confianza, en los que el niño sienta que pertenece y  en el cual sea reconocido en espacios en los que su palabra tiene valor, estableceremos una base de seguridad afectiva, fundamental para el aprendizaje.

La asamblea es una rutina que se lleva a cabo durante la educación infantil, pero que se abandona en las siguientes etapas al no considerar sus beneficios educativos. Esta herramienta, de gestión de grupos, incorporada en todos los niveles del ámbito escolar fomenta la pertenencia, la comunicación y la participación activa de los alumnos. Además, ayuda al desarrollo de competencias comunicativas como la expresión oral, el debate, la escucha activa, la negociación y el consenso.

Desde primero de educación primaria, la asamblea se puede incorporar al plan de acción tutorial. Esta rutina, fomenta que los alumnos participen en las decisiones de gestión de grupo, compartan sus problemas, resuelvan sus conflictos, hagan propuestas o expresen sus pensamientos y emociones.

Diez claves para llevar a cabo la asamblea en el entorno escolar:

  1. Establecer la periodicidad: puede hacerse diaria, semanal, quincenal o mensual. Es importante que se mantenga y respete la frecuencia marcada.
  2. Romper con la estructura del aula sentándonos en círculo: Crear un espacio diáfano apartando el mobiliario o elegir un espacio al aire libre.
  3. Hacer presente a los que no están. Es importante que los niños se percaten de los alumnos que no han asistido ese día y si es posible, hablar del motivo de la ausencia.
  4. Los niños deben ser los que dinamicen la asamblea. Los roles fundamentales son: El guardián de la palabra (encargado de dar el turno para hablar), el secretario (recoge los acuerdos) y el responsable del tiempo (controla el reloj).
  5. Llevar establecido un orden del día, en el que marcar los temas importantes y tiempos dedicados a cada asunto.
  6. Emplear técnicas de dinamización de asamblea. Algunos ejemplos son: Buzón: los niños escriben problemas, deseos, dedicatorias, sugerencias, chistes… Alumno del mes: un alumno prepara una presentación sobre sí mismo que comparte con los demás. Libro viajero: cada asamblea un alumno escribe una historia para leer al grupo.Tribunal de la convivencia: cada alumno da un punto verde para reconocer a otro su compañerismo y un punto amarillo para sugerir a otro un aspecto de mejora. Mural de las emociones:compartimos como nos hemos sentido ante situaciones cotidianas: exámenes, excursiones, castigos… se expone en un mural. Fotos locas: con los elementos que se quieran, se hace una foto mensual para colgarla en el corcho del aula.
  7. Dar pautas de comunicaciónSugerir a los alumnos que no repitan lo que otro ha dicho, recomendando que den aportaciones nuevas.Lanzar preguntas, en torno a los temas, que provoquen la reflexión. Reconducir las asambleas a la toma de decisiones o establecimiento de conclusiones. Evitar, si se trata un conflicto, que se aborde desde la recriminación o la crítica. Orientar las críticas hacia soluciones constructivas.
  8. Priorizar el consenso a la votación. En el consenso, todos hacen cesiones en beneficio de todos los miembros del grupo.
  9. Leer y firmar el acta al finalizar la sesión.
  10. Recordar siempre que la asamblea pertenece a los alumnos y el profesor facilita su desarrollo, no la monopoliza.

La asamblea puede ser un arma muy valiosa de cooperación y comunicación para los alumnos. Siempre que se empieza una tarea o actividad novedosa surgen dificultades y problemas; los alumnos no están acostumbrados a tener espacios para hablar y compartir, por lo que las primeras sesiones suelen ser algo frustrantes (incluso caóticas), hasta que los alumnos y el tutor desarrollan estrategias de escucha, comunicación y participación. Una vez incorporada a la dinámica del aula, es una estrategia eficaz de organización y de regulación social y emocional.


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Relaciones personales y profesionales

5 juegos emocionales tóxicos que usan los manipuladores para atraparnos. 

Los 5 juegos emocionales más tóxicos.

Por Javier Carril.

Motivación y Más.

  

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Javier Carril analiza lo que le cuestan a nuestras relaciones personales y profesionales algunas trampas que provocan nuestras necesidades emocionales.

 

¿Qué son los juegos emocionales tóxicos?

 

Son trampas en las que nos metemos, a veces sin ser conscientes, o en las que involucramos a los demás, generando mucho sufrimiento y desmotivación. El origen está en las necesidades emocionales que no sabemos cómo satisfacer de forma madura o productiva, y entonces las tratamos de cubrir a través de dichos juegos, complicando nuestras relaciones personales y profesionales, generando dependencias tóxicas y obstaculizando la comunicación efectiva con los demás.

 

El origen está en las necesidades emocionales que no sabemos cómo satisfacer de forma madura o productiva.

 

En ocasiones, las personas no se dan cuenta de que están utilizando estos juegos manipuladores y emocionalmente inmaduros. Y creen que tienen legítimo derecho a actuar de esa manera. En estos casos, es aún más peligroso porque los jugadores emocionales no son conscientes de su dañina conducta.

 

Asimismo, es importante que conozcamos dichos juegos aunque nosotros no los utilicemos, porque de lo contrario vamos a ser manipulados y contaminados por las personas que practican estos juegos emocionales. A continuación detallo cuales son:

 

1. El victimismo.

 

Las personas que adoptan una actitud de víctima están evadiendo la responsabilidad de sus emociones y decisiones, ya que culpan a los demás de sus problemas, echan balones fuera y siempre consideran que los demás están equivocados, presentándose como pobres víctimas que han sido injustamente tratadas por otras personas o por la vida.

 

Expresiones típicas son: “Siempre tengo que sacrificarme yo”, “Qué injusta es la vida conmigo”, “Mi jefe tiene la culpa de todo”.

 

Curiosamente, las personas que juegan a hacerse la víctima de todo son muy egocéntricas, porque lo que quieren es ser siempre el centro de atención, y además, creen que tienen la razón. Obviamente, tienen una necesidad exagerada de atención, pero no son capaces de pedirla de forma madura y asertiva.

 

2. El resentimiento.

 

Normalmente, las personas victimistas terminan teniendo una visión muy negativa del mundo y de los demás. Como creen que todo el mundo es injusto con ellas, y que ellas siempre lo hacen bien, desembocan en el segundo juego emocional: el resentimiento, que implica estar esclavizado por el pasado, ya que el origen es una situación o decisión sucedida en el pasado.

 

Cuando nos creamos unas expectativas demasiado elevadas de los demás o de una determinada situación, entonces el desengaño está garantizado. Es entonces cuando nos anclamos en la rabia y nos encarcelamos en la prisión del rencor hacia dichas personas.

 

3. El verdugo.

 

En la cadena de juegos emocionales, una víctima resentida tiene todas las papeletas para explotar en cualquier momento. De pobre víctima lamentándose de lo malos que son los demás, pasa a ser una fiera agresiva que se comporta de manera violenta con otras personas, normalmente en una posición de debilidad (los colaboradores de su equipo, o incluso sus hijos).

 

Esa violencia no es necesariamente física, puede manifestarse a través de chantajes emocionales, reproches, malas caras, gritos y broncas. Lo curioso es que cuando han explotado, muchas veces vuelven a adoptar el papel de víctima.

 

4. La culpabilidad.

 

Es curioso cómo fácilmente una persona va pasando por los diversos juegos emocionales. Muchas veces, cuando han caído en el modo agresivo del verdugo, cuando ha pasado la tormenta, se sienten culpables por haber gritado o maltratado a personas inocentes, y a veces queridas.

 

Entonces se sienten atormentadas por la culpa y la tristeza, surgen los remordimientos por no haber actuado de manera correcta. Es otra carcel emocional, que nos incapacita y deteriora nuestra auto confianza.

 

5. La resignación.

 

Finalmente, puede que una persona que haya pasado por los 4 juegos anteriores, termine en la resignación, que tiene que ver con rendirse, con tirar la toalla. Es como si no tuvieran más energías ni recursos para poner orden en su vida o en su trabajo.

 

Así que se sienten incapaces y su autoestima se hunde. La resignación deriva a su vez en el victimismo, y así vuelven a empezar con el círculo vicioso emocional.

 

Si detectas que adoptas alguna de estas trampas emocionales o que alguien las utiliza contigo, sal del círculo inmediatamente.

 

La clave es comunicar tus necesidades emocionales de forma clara y honesta (necesidad de ser escuchado, de ser respetado, de ser aceptado y querido, necesidad de sentirse seguro, etc.) o bien, empatizar con las necesidades de la persona que está metido en la trampa, para tratar de generar una relación positiva y madura.

 

 

 


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ENCUENTROS CON GRANDES PERSONAS Y GRANDES PROFESIONALES, JOSÉ ANTONIO MARINA

“Los docentes somos expertos en aprendizaje, tenemos que conseguir que los alumnos aprendan”

Roaeducación

FOTO JOSE ANTONIO MARINA 2

Ayer 29 de mayo de 2014 tuve ocasión de disfrutar de la conferencia: EDUCAR EN EL SIGLO XXI impartida por el gran filósofo José Antonio Marina.

Os menciono alguna frases significativas de este gran pensador con el fin de invitaros a la reflexión:
– “Los docentes somos expertos en aprendizaje, tenemos que conseguir que los alumnos aprendan”
– “El buen uso de la inteligencia es el talento”

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El valor de la imperfección Publicado por Carlos Bravo

Eduard Punset ya dijo en el 2010 que “La imperfección es bella”. Admitir y conocer las propias limitaciones no tiene nada que ver con ser peor que los demás. En realidad es todo lo contrario. Requiere mucha valentía reconocer y admitir las propias debilidades.

La belleza de la imperfecciónDerechos de foto de Fotolia

1. Te hace más simpático: a nadie le gusta tener alguien delante que sabe hacer de todo y además te hace sentir mal por ello. Nos suelen caer mejor las personas con algunos defectos que les hacen parecer más simpáticos. No tengas miedo y escondas tus defectos porque en realidad te hacen caer bien a los demás.

2. Te permite ser más rápido: aplicar el Principio de Pareto significa realizar hasta cierto punto una tarea de manera incompleta. Buscar la perfección impide abarcar varios temas a la vez. No se trata de trabajar de manera incorrecta sino saber poner un punto cuando buscar el último 20% no aporta grandes ventajas.

3. Te ayuda avanzar, mejorar y aprender: visto que terminas antes también recibes un feedback en forma de un resultado en un plazo de tiempo más breve. En consecuencia obtienes mucho más información y datos que te permiten ajustar, redefinir y mejorar para llegar más rápido al objetivo principal.

4. Te permite conectar con terceros: tengo la suerte que la gran mayoría de los lectores me perdona los errores de ortografía que cometo por ser alemañol y falta de revisión más estricta. En muchos casos incluso me corrigen lo que al final me ayuda mejorar y conectar con las personas que llegan a esta bitácora.

No tengas complejos por no ser perfecto. Mantén aquellas debilidades que te dejan aparecer más simpático(a) y trabaja en aquellas que te impidan lograr tus objetivos.